“Y no tienes que abrir la boca y hablar. ¿Puedes simplemente callarte la maldita boca?”.
Sigo luchando en mi silla, esperando aflojar las cuerdas. No había manera de que me quedara aquí con ella todo el tiempo. Algo feo iba a suceder entre nosotras.
“No hay nada como una buena pelea de gatas entre mujeres. ¿Debería desatarte para que puedan resolver lo que sea que tengan en contra la una de la otra?”, dice un hombre mientras se acerca a nosotras.
Estaba tan ocupada con Emma que no me di cuent