Miré fijamente el pedazo de papel que había sobre mi mesa, sin saber muy bien qué hacer al respecto.
Ahora estaba en casa. Había vuelto hace como una hora. Todo el tiempo lo pasé debatiéndome entre abrirlo o hacerlo pedazos.
El papel me había estado haciendo un agujero en el bolso durante todo el trayecto de vuelta a casa. Y aquí estaba. Todavía mirándolo.
Una parte de mí sentía curiosidad por su contenido. A la otra no le importaba mucho lo que estaba escrito. El hombre que lo escribió me