TORTURA.
TORTURA.
El silencio que precedió al encuentro fue ensordecedor, una quietud que auguraba una tormenta. Serafina, con la esperanza aun anidando en su pecho, encaró a Brandon, sus ojos, buscando un atisbo del hombre que una vez conoció.
—Brandon, por favor, esto no es lo que eres —susurró con voz temblorosa.
Brandon la miró, y por un breve instante, pareció vacilar. Pero entonces, sus ojos se enturbiaron con una oscuridad voraz, y un gruñido bajo escapó de sus labios.
—¿Lo que soy? —su voz er