MI MANADA YA TIENE UN HEREDERO.
MI MANADA YA TIENE UN HEREDERO.
La arena resonaba con los impactos secos de los golpes de Serafina. Lorenzo, sorprendido, se levantó, permitiendo que ella saliera debajo de él. Una serie de golpes se dirigieron hacia su estómago, haciendo que el Alfa se tambaleara hacia atrás y finalmente cayera al suelo. Serafina, impulsada por la frustración y el dolor del pasado, subió sobre él, liberando una ráfaga de golpes sin piedad.
Cada puñetazo era una liberación de su rabia acumulada, una forma de d