Capítulo 89: Los peores tormentos.
El tic-tac de aquel antiguo reloj resonaba en el silencioso espacio de aquel elegante salón en la mansión Chadburn. Su dedo se movía incesante y desesperante sobre el descanso de la silla de ruedas, casi al compás de aquellas manecillas que seguían mostrando el paso de los minutos y las horas sin piedad alguna. Eran ya cerca de cuatro días desde que su hermana mayor había sido secuestrada por el peor de los hombres y casi se sentía sin esperanzas de volverla a ver. En aquellos entonces, hacia d