Capítulo 83: Demencia.
El sol de aquella mañana brillaba en lo alto, las nubes se movían lentamente en los cielos celestes. La brisa matutina que le golpeaba con gentileza el rostro, se sentía como una suave caricia de manos tersas y femeninas. Mirando a Madison aun durmiendo abrazada de aquel pequeño niño, Daryl O´Brien suspiro.
Había sido una mañana idéntica a esa cuando le pidió ser su novia. Ambos, eran más jóvenes, llenos de sueños y de esperanzas en un futuro que no sería nunca más, Madison era su alma gemela,