Capítulo 57: Interrogantes.
El viento gélido de la mañana calaba profundo en los huesos, las solitarias calles eran una burla para el justificado bullicio y multitudes que las habían inundado el día anterior, quizás era demasiado temprano, quizás solo estaba distraída...aquello no sería extraño, no era ella misma…ya no, había pasado un tiempo desde la última vez que lo había visto desde aquella noche en que lo encaro con aquel diario en mano, quince días para ser exactos, en realidad, no era demasiado, eso lo sabía, pero