La mirada de ella vuelve a la frialdad.
Rodrigo le preguntó, "¿Hace frío?"
"No." Gabriela respondió escuetamente.
Es como si no quisiera decir nada más.
El tono frío de ella fue recibido por Rodrigo con cierto desánimo, pero con más acomodo y consideración.
Podía entender su resentimiento cuando estaba sin un hijo y ahora en recuperación, además del hecho de que él la había empujado.
Su disposición a dedicarle más tiempo fue para calentarle el corazón.
Entró por el otro lado.
...
El coche llegó