La prensa situada frente al escenario quedó conmocionada y desconcertada por la declaración de Bernard, mientras que algunos periodistas extranjeros se acomodaron en sus asientos como si estuvieran preparados para disfrutar de un buen espectáculo.
Los periodistas estadounidenses, como era de esperar, fruncieron el ceño ante aquel trato claramente preferencial.
En realidad, el dinero no era lo que les importaba, ya que 200 millones de dólares no significaban gran cosa para ellos. Demonios, deja