A Charlie, como era lógico, no le importaban un par de islas en las Maldivas: podría permitirse mucho más que eso si decidiera utilizar su cuenta bancaria.
Aun así, que Bernard le regalara una isla era mucho mejor que comprársela él mismo, y lo mejor de todo era que la propiedad permanecía oculta.
El propio Bernard era un magnate de las marcas de lujo; a nadie le llamaría la atención que poseyera más islas.
Hoy en día, los dos criterios principales para auditar el patrimonio de una persona so