El grito repentino del ninja dejó a todos los demás igual de atónitos.
¿Un demonio que no podía ser asesinado? ¿En esta época?
Ese chico debía haberse vuelto loco o algo por el estilo.
Fue entonces cuando Peter gritó desde el asiento delantero: "¡Hank, mátalos a todos! ¡Maldición, no se puede confiar en esos fenómenos!".
Al oír eso, Hank presionó de inmediato la jeringa, con la clara intención de matar a Tanya, pero en ese instante Charlie se movió.
Sujetando a los dos falsos agentes de la CIA por el cabello, uno con cada mano, tiró con fuerza y los arrastró hacia el asiento trasero.
La fuerza de Charlie era tan descomunal que los asientos se deformaron por el camino, y ambos hombres quedaron completamente fuera de combate.
De forma natural, eso impidió que los falsos agentes pudieran inyectar el contenido de las jeringas, salvando así la vida de Trevor y Tanya.
Los dos jóvenes empezaron a gritar desesperadamente, dándose cuenta por fin de que esas personas estaban intentando asesinarl