Todos quedaron desconcertados, inmóviles y en silencio mientras contemplaban la escena.
Mientras Roy tragaba saliva, su resentimiento hacia Penny crecía.
Pero no había manera de evitarlo: ella era tan fuerte que podía asesinar a alguien ante sus ojos, y él no podría reaccionar a tiempo.
Si la punta de la espada de Penny hubiera seguido recta, aunque fuera un instante, ¡también le habría atravesado el cuero cabelludo!
En tales circunstancias, ciertamente no era lo suficientemente valiente com