Las mejillas de Vera se enrojecieron con una sola copa, y Helena se preocupó al ver que era menor de edad y no aguantaba el alcohol.
Aun así, pronto se sintió aliviada, ya que Vera solo parecía estar enrojecida por el calor, no realmente borracha.
Fue entonces cuando Charlie le preguntó a Helena: “¿Podrías conseguirnos una granja?”.
“¿Una granja?”, repitió Helena sorprendida. “¿De qué tipo? ¿De cultivos o de ganado?”.
“Lo ideal sería ambos”, respondió Charlie. “No tiene que ser enorme, pero