Merlin rechinó los dientes de rabia y volvió a llamar a su subordinado. "¿Has encontrado alguna otra cámara de vigilancia? Sería mejor si pudieses conseguir imágenes del otro lado".
Su subordinado respondió: "No, esta es la única cámara de vigilancia que puede captar la entrada del restaurante".
Merlin maldijo, furioso: "¡M*erda! Ya le he sugerido al alcalde que asigne fondos para establecer un sistema de vigilancia en Nueva York, pero se resiste a aprobarlo. Basta con mirar a Oskia. ¡Su tasa