Muy pronto, Gopher trajo diligentemente una bandeja de fichas coloridas a Charlie.
El valor de las fichas empezaban desde cien dólares canadienses, y llegaba hasta quinientos y mil dólares.
Le entregó las fichas a Charlie con una sonrisa maliciosa. “¡Aquí están tus fichas!”.
Charlie asintió y agitó su mano sin cuidado, diciendo con indiferencia: “Sosténlo tú”.
“Yo…”. Gopher estaba atónito. Una vez más, la ira hirvió en él.
Charlie tomó cinco fichas de mil dólares y las metió en el bolsillo