John continuo trabajando de manera normal, ya no pensaba tanto en lo sucedido en la oficina de la presidente pues el ya había hecho lo que podía por ayudarla.
Él no dijo nada a nadie. Esperaba que la presidenta aplicara el ungüento cómo debería ser para aliviar su molestia. Porque si no lo hacía entonces se le complicaría y ella tendría que acudir al medico. John pensaba que Julia era de las mujeres que no descansaban ni cuando tenían que hacerlo, que era tan perfeccionista que prefería seguir