Las palabras de Diana hicieron que la sonrisa de Lucía se congelara por un instante.
—¿El hermano mayor y yo? ¿De qué hablas? ¿Qué pasa?
El rostro de Lucía, que ya estaba algo pálido, mostró una clara expresión de nerviosismo. Aunque intentó negarlo con calma, esa pizca de ansiedad producida en ella no pasó desapercibida para Diana.
Diana, con seriedad, le preguntó:
—Lucía, no me mientas. Dime ¿Todavía te gusta José?
—Si te digo que no, ¿me creerías?
—Pensé que... —Diana al instante frunció lige