Grupo Martínez.
La hora de fichar en la oficina por la mañana ya había pasado, y dos jóvenes recepcionistas en la recepción estaban discutiendo animadamente los chismes del grupo.
Unos tacones altos resonaron nítidamente desde la entrada, acercándose.
Uno de ellos, con ojos de águila, notó de inmediato y apresuradamente volteó su teléfono boca abajo sobre la mesa, luego se levantó de golpe. —Diana.
Diana caminaba con confianza, luciendo un conjunto color albaricoque que realzaba su figura. Una b