El sol se hundió en el horizonte, arrojando un brillo dorado sobre la ciudad mientras Amanda caminaba hacia su panadería favorita. Los acontecimientos de las últimas semanas la habían dejado cautelosa y cautelosa, pero no podía permitir que el miedo dictara su vida. Cuando entró a la panadería, el dulce aroma de los productos recién horneados la envolvió, aliviando momentáneamente sus preocupaciones. Intercambió bromas con la dueña de la panadería, la señora Johnson, quien se había convertido e