―¿Estás segura de qué está todo bien? ―preguntó Galen. Estaba recargado en el marco de la puerta viendo cómo su amiga tenía la cabeza metida en el escusado―. Si quieres puedo faltar a lo de Pat para cubrirte.
―No, no. Todo está bien, yo me puedo encargar ―contestó una vez dejó de vomitar―. Sólo son náuseas matutinas, es bastante normal.
―Llevas casi una hora ahí. Tal vez sea mejor que yo me encargue de esto ―repitió el rubio.
Clarisse sintió que iba a regresar quién sabe qué, pero no fue más qu