**GRAYSON**
Nunca pensé que llegaría el día en que, por primera vez, Quinn y yo fuéramos vistos juntos en público.
Estaba muy nervioso, la verdad. Más nervioso que cuando espero a que empiece un partido. Incluso ahora tengo las manos sudorosas sobre el volante del coche.
La estoy esperando en el coche, en el aparcamiento del hospital, porque ella insistió en que no necesitaba que la recogiera y que me enviaría un mensaje cuando llegara.
No pude rechazar la petición de Quinn, aunque sabía que no