Capítulo 88 — Mi esposo legalmente.

A la mañana siguiente me desperté sobresaltada y con el corazón latiéndome a mil.

Había tenido una asquerosa pesadilla que se negaba a dejarme ir.

La mano de August tapándome la boca, su peso sobre el mío y su maldita sonrisa sádica.

De no haber sido por Holden, él me habría lastimado.

El hombre al que una vez amé.

Miré a mi alrededor y noté que la cama estaba vacía.

El castaño no estaba por ningún lado.

—¿Holden? —lo llamé en voz alta.

Pero nadie respondió.

El pánico comenzó a apodera
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