060. OSCURO CASTIGO
VALERIA
El beso se vuelve devastador, enloquecedor, imponiendo nuestras voluntades.
Nuestras manos se mueven más deprisa, más urgentes, buscando la ansiada liberación.
Los caninos de mi loba falsa pican como si fuesen verdaderos, muero en la necesidad de volver a probar su sangre como una maldit4 adicta.
Escalofríos deliciosos bajan por mi columna, de rodillas aferrada al cuerpo del Rey, estoy al venirme y si sigue apuñalándome en ese punto tan sensible en mi vagina, veré las estrellas muy pron