Inmediatamente después de las semifinales, Lily fue convocada una vez más a la comisaría, donde encontró a la señora Smith, pálida y desaliñada, esperándola.
Lily soltó una mueca de desdén, le dirigió una mirada de reojo y pasó de largo hasta llegar al oficial encargado del caso.
—Hola, señorita Turner. Gracias por venir con tan poca antelación —la saludó el oficial.
—Hola. Me alegra poder ayudar en todo lo posible. ¿Hay algún avance en el caso? —respondió mientras tomaba asiento frente a él.
—