"Buenos días a todos".
Rian llegó y se unió a la mesa del desayuno junto a Carmella y Juwita, quienes ya estaban allí.
El hombre saludó a todos con mucha confianza.
Una sonrisa constante florecía en sus labios. Su rostro radiante expresaba felicidad y satisfacción.
"Buenos días, Rian. No sabía que te quedarías a dormir", respondió Carmella.
"Sí, tía. Anoche tuve mucho trabajo.
Así que, sin darme cuenta, me quedé dormido en el estudio", explicó Rian.
Nadie sospechó de Rian. Porque los ami