NYLA LENORE
Permanecí todo el camino desde la residencia Martin hasta la residencia Lenore con una sonrisa tan amplia como la de un niño que ha recibido su juguete tan esperado. No podía contener la satisfacción que tenía dentro de mí, sobre todo después de recordar tantas veces como esas señoritas que tanto admiraban a Eline Baldwin me miraban como basura. Daría cualquier cosa por verlas ahora, poniendo a su adorada Eline contra la pared, cuestionando todos sus actos y palabras.
Sin embargo, t