Capítulo 39: De regreso al nido de víboras.
Una semana después…
Estoy desesperada, no quiero regresar a Inglaterra. Cómo me gustaría que nada de esto fuera realidad.
—¡Maldición! Sin tan solo ese maldito arrogante, entendiera el peligro que corre su hijo—, camino de un lado a otro en mi recámara, creo que le voy a hacer un hoyo al piso. Nunca pensé decir esto: —¡Cómo te odio Harry!
Tocan a mi puerta.
—Adelante—digo, supongo que en mi voz refleja mi desesperación.
—¡Hija!, ¿Cómo estás?
—Mal señora Clarise, no quiero irme, eso va a ser un