Capítulo 22: Declaración de Guerra.
Salgo furiosa del baño ¡Maldita sea! No puede ser, que esa mujer; me ponga así. Camino y me encuentro en el pasillo a Harry.
—¿Qué haces aquí?—mi voz suena más fuerte te dé lo que pensé.
—¿Estás enojada? Vine a buscarte, pues te tardaste demasiado.
En eso la desvergonzada esa, se acerca a Harry, y sin más le da un beso en la mejilla, y le dice:
—¡Buenas noches, su Majestad!—y sin más se va, y Harry no le dice nada.
—¿Por qué no le dijiste nada a «Esa»?
—No voy a armar un escándalo, por un simpl