Narrado por Sérgio
Siempre creí que ya había sentido todos los tipos de miedo: el de la pérdida, el del luto. Y el miedo a la culpa.
Pero nada —absolutamente nada— se acerca al miedo que sentí cuando atendí la llamada diciendo que Hellen se había descompensado en el hospital.
Corrí como un loco. Ni siquiera recuerdo si cerré la puerta del coche.
Cuando crucé el pasillo y la vi acostada en el consultorio, pálida, con Luana Evans —su obstetra y amiga— examinando su vientre y Anya llorando a su la