Mundo de ficçãoIniciar sessãoRecogía su espada para guardarla a un lado de su cadera. Se caló el sobretodo negro sobre sus hombros. Y ya estaba listo, Noah tomo las llaves del coche y entonces se fijó en Sebastiano quien abandonaba la habitación.
—¿Estás listo? Pregunta el viejo.
—¿Cuándo no lo estoy? Este sonríe dejando visible una muy reciente cicatriz debajo de su ojo.
Los cazadores habían sido atacados por muchos va