Punto de vista de Dante
Nunca me gusta quedarme en medio de otras personas en el gala principal. El club privado siempre ha sido mi lugar. Así que dirigí a Elena hacia esa dirección.
Mi mano se posó en su espalda baja, mientras nos movíamos por la sala. Ojos nos seguían por todas partes, evaluándonos, calculando. Sentí su columna enderezarse bajo mi palma, su expresión asentándose en una neutralidad perfecta.
Estaba aprendiendo. Demasiado rápido, quizás. Pero eso era bueno. Muy bueno para ella.