Cuando recibió un mensaje en su teléfono, supo que Cicci había transferido diez mil yuanes a su cuenta bancaria.
Emily por fin volvía a estar de buen humor. Salió de la escuela y se dirigió en dirección al hotel.
Nunca pensó que el teléfono que le había regalado Liam fuera tan caro. La pantalla en sí ya costaba decenas de miles de yuanes, así que no podía ni imaginarse el precio del teléfono.
No sabía que en el mundo existieran teléfonos tan caros.
Su vida de pobreza había limitado su imaginaci