La mirada de Lucía estaba llena de odio al ver a Xena de pie, elegante, envuelta en un lujoso vestido de noche. Sin embargo, en lugar de sentirse intimidada como de costumbre, Xena simplemente se apoyó con tranquilidad en el marco de la puerta, mirándola con un brillo frío e imperturbable en los ojos.
—Por supuesto que disfruto de esta posición, como la señora Romanov —respondió Xena con calma. Antes, siempre había elegido ceder para proteger los sentimientos de su hermana menor. Pero ahora ya