Narrador:
Alicia estaba en un total estado de shock, lloraba sin cesar y temblaba de continuo, ni el abrazo de su esposo lograba tranquilizarla. Entonces Luka pidió a la cocina un té relajante
‒ Alicia te pedí un té a la cocina, ¿tienes tus pastillas para la ansiedad? – ella no le respondía – Alicia, mírame – pero ella no le obedecía – Alicia, necesito que me mires, ¡te lo suplico!
Fue allí, ante la súplica desesperada de Luka, que quitó las manos de su rostro y lo miró
‒ En mi bolso – respondi