Alicia:
Sentí como el agua me empapaba la cara, era evidente que llovía y yo estaba a la intemperie,
pero mis ojos se negaban a abrirse y mi cuerpo parecía no querer obedecer ninguna orden que
le diera. Me dolía todo, absolutamente todo. El frío calaba mis huesos, me encontraba casi
desnuda y no podía dejar de temblar, lo hacía de miedo y de frío, pero más de miedo, pues
estaba aterrada y desorientada. Otra vez le ordené a mis ojos abrirse y a mis piernas moverse,
pero ninguno de los dos me obed