Alicia:
La noche había sido por demás intensa. Yo estaba acostumbrada a dormir sola, pero ahora lo hacía en sus brazos. No es novedad que no he estado tan íntimamente con nadie, así que su contacto me ponía más que nerviosa. Pero su aroma era tan exquisito que me tenía embriagada y su cuerpo tan cálido, que el contacto directo con su piel, casi me quemaba. Por momentos era dulce y considerado, pero también era muy déspota, casi un tirano. Eso hacía que mis sentimientos hacia él fueran contradic