Capítulo 25
—¿Puedes follarme ya? —preguntó.
—Como desees, mi reina —respondió él, bajando un poco. Le rasgó las bragas, tarareando al sentir lo mojada que estaba solo para él. Introdujo un dedo en su coño recién afeitado y ella jadeó al sentirlo. Retiró el dedo de su coño empapado y lo saboreó.
—Sabes tan bien —murmuró él de nuevo, arrodillándose y abriéndole las piernas. Sus piernas temblaban mientras él adoraba su coño con la boca. Tuvo su primer orgasmo y le siguieron otros, pero él no se d