—Bueno, todavía quiero intentar montar a caballo.
—¡Tú! —Isabella Castillo no esperaba que fuera tan intrépida.
Luego sonrió con frialdad.
—Bien, si quieres buscar la muerte, no voy a detenerte. Aunque termines lisiada, encontraré la manera de hacer que te alejes de Zack Quinn.
Valeria Mendoza ignoró sus palabras y siguió caminando hacia el caballo número nueve.
Cuanto más se acercaba, más se le llenaban los ojos de lágrimas. Extendió la mano para acariciar el rostro del caballo, con la voz un