Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca, ya que tus enemigos te mantendrán alerta y te recordarán que debes estar preparado en todo momento.
Susana sostuvo la mirada de Adriel por un momento más antes de que la secretaria, Adelaida, interrumpiera con un saludo.
—Buenos días, señor Aristizábal, ¿cómo amaneció? —preguntó Adelaida, con una sonrisa.
—Buenos días, Adelaida. Bien, gracias. ¿Y tú? —respondió Adriel, con una sonrisa amable.
Susana observó con detenimiento a la secretari