Eli solo pudo negar con la cabeza, resignada. Mientras tanto, Naomi se encontró de pie en medio de todo aquel alboroto.
Al principio solo observaba. Luego Grace le tomó la mano. Después Josh la arrastró al juego. Cuando quiso darse cuenta, ya reía con ellos.
Era una risa auténtica y despreocupada. No aquella risa de cortesía ni la sonrisa que había mostrado hasta entonces. Tampoco era una pose destinada a complacer a los demás, sino una risa que le nacía con naturalidad por lo que ocurría frente