Unas risas suaves recorrieron la sala y la tensión de unos momentos antes empezó a desaparecer.
Pero el ambiente relajado duró poco. Cale por fin dejó a un lado el documento que había sostenido todo ese tiempo. Volvió a ponerse serio.
Ese cambio bastó para que los demás también se enderezaran y se pusieran igual de serios.
—Les pedí que se reunieran hoy por una razón.
Nathan asintió despacio.
—¿Por el testamento?
—Sí —respondió Cale sin vacilar.
Se hizo el silencio otra vez.
—La situación avanza