"¡Dile algo!" Le grité a Leo.
"¡Ríndete!" Le gritó a su vez a Amanda, intentando contener su enojo, al instante, vi cómo ella retrocedió tambaleándose.
"Pónganle las esposas de plata, la mujer es bastante peligrosa." Le ordené a Levi que fuera rápido y así fue.
Vi cómo le aseguraba las esposas de plata y escuché el quejido de su loba, sus dientes y garras se desaparecieron al instante.
Leo caminó hacia ella y le dio una cachetada. Lo dejé, era lo mínimo que podía permitirle después de que impidi