Tuve que controlarme bastante para evitar reírme de mis amigos. Se sirvieron champaña, se veían algo enojados, porque se habían dado cuenta de que la estúpida razón por la que se habían inscrito y venido al torneo de polo, se iba a quedar solo en una ilusión para ellos, estaba claro que ninguna de sus exesposas estaría dispuesta a volver al lado de esos imbéciles cretinos.
Poco después, presentaron a una mujer como la Dama del Norte, un lugar que pronto Tamia ocuparía. Supuse que era la esposa