"¿Qué es lo que te pasa?" Le pregunté, al instante, comenzó a llorar.
"No debí haber dejado ir a Linda, Leo. Fui un hombre bastante despreciable al hacerlo. Le cause dolor que ni siquiera puedo admitir y ahora el destino me está haciendo pagar todo ese dolor." Confesó, me pregunté de qué estaba hablando.
"Rebecca es solo una perra." Continuó diciendo con desprecio. "Y sus trillizos no son míos. " confesó.
Quedé tan asombrado que no sabía qué decir.
"Al parecer estaba embarazada antes de que la