Susana pensó mucho, muchísimo.
Las ganancias y las pérdidas, después de analizarlo todo claramente, finalmente le marcó a Álvaro.
Álvaro por una vez había regresado a casa a acompañar a su hijo, estaba de bastante buen humor. Cuando recibió la llamada de Susana se sintió aún mejor, pensó que Susana se estaba rindiendo ante él. No era extraño que pensara así, a su alrededor abundaban las mujeres que se rendían ante él por su riqueza y posición.
Susana no sería la excepción.
Álvaro habló con tono