Nathanael abrazó a su hija fuertemente, ella no se le podía ir de las manos, la amó desde que estaba en el vientre de Vanessa, cuando se enteró de que era una nena, su emoción no le cabía en el pecho, la cuidó por noches enteras en las que ella no queria dormir y se pasaba observándolo mientras él la arrullaba en sus brazos
Hubo días en los que parecía un mapache por las grandes ojeras que le provocaban los trasnochos con su princesa, Nathan y Nathaniel tenían prohibido tocarle siquiera uno sol