Un corazón herido y un corazón traicionero.
Gianna.
Me había ido con Thomas, en busca de mi hijo y al supermercado. Se compró lo que se necesitaba y nos fuimos al hotel. Alek llegó dormido porque el viaje había sido muy agotador para él. Solo tiene cinco añitos y le tocó volar lejos.
Por más que él quería jugar con nosotros, estaba muy cansado. Mis cosas estaban en la sala de la habitación y de acuerdo a la abuela de Mikhail, había conseguido un lugar para nosotros vivir. El contrato como inqui