Las cosas pueden empeorar en cuestión de minutos.
Gianna.
Tenía rato de haberme despertado, pero no me quería levantar de la cama. Estaba agotada y un poco molesta por la ausencia de Mikhail anoche. Sigo insistiendo que todavía no tuvo la decencia de decirme que no iba a venir y solo desapareció sin dejar rastro.
Ojalá que no esté en casa hoy.
Con pereza, decidí levantarme para ducharme e irme a trabajar. Todavía tenía cosas pendientes por terminar en la compañía. Mientras iba pensando en todo