Khail Petrov
El vestido y joyería que había dejado para Dalia sobre su cama era más vieja que su propio hijo. Había estado en lo profundo de mi closet durante años y todo porque lo había comprado para la mujer que había pagado para fallármela durante toda una noche.
Habían estado envueltos en una caja de regalo negra con un moño rojo y todo porque pensaba regalárselos a la mujer cuando la encontrara.
Me costó deshacerme de él, pues hacerlo solo significaba que perdía las esperanzas de encontrar