Capítulo 152. La gota que derramó el vaso
Sabella, pensaba que Mateo, se debía calmar primero y no tirarse a la desesperación y no pensar de esa forma, podían existir otras opiniones, no se podía quedar solo con lo que le habían dicho en el hospital donde estaba internada.
–No pienses eso, Mateo, por el amor de Dios – Le pidió Sabella – Mejor dime, supongo que no has ingerido, alimento alguno.
Era de suponerse que él no había ingerido alimento, desde el día de ayer, por eso se veía tan demacrado y sin ese vigor que lo caracterizaba, y